Las llaves codificadas automotrices en la actualidad son parte íntegra de la seguridad de un automóvil, ya que sin ellas no hay forma de que un vehículo se movilice. 

Una llave hace parte de un sistema inmovilizador, ya que sin ella no se pueden abrir las puertas, encender un motor, desbloquear un timón o incluso activar el sistema de inyección.

Las llaves codificadas encierran un imán que contiene información clave para completar un círculo, con el fin de encender un auto, el cual también es conocido como chip, transponder o inmovilizador automotriz.

El “transponder” es un dispositivo en miniatura que se aloja dentro del mango de la llave y contiene una memoria no volátil, o sea que no requiere energía para funcionar ni para retener la información.

El dispositivo tiene forma alargada y cuenta con finos alambres enrollados alrededor de su cuerpo, al estilo de una bobina, técnicamente es un electroimán.

Este tipo de transmisor opera en un rango de frecuencia de 125 KHz y, al no tener su propia fuente de energía, tiene limitaciones en cuanto al alcance, que es tan solo entre 1 y 15 centímetros en promedio.

Artículo creado con información de Autosoporte